viernes, 21 de noviembre de 2014

La Tele de siempre


Esta semana se ha anunciado la creación de un nuevo canal de televisión a nivel provincial en Valencia, pero que llegará a toda la Comunitat Valenciana. Se destinarán 3 millones de euros, será público pero de gestión privada. Contará con 30 trabajadores y su objetivo es mostrar la cultura, las fiestas, las tradiciones y las noticias valencianas que ocurren día a día en nuestra comunidad. Su promotor, Alfonso Rus, presidente de la Diputación de Valencia. Él ha creído conveniente gastarse 3 millones de euros en esta nueva televisión, ya que tienen superávit. ¿Nadie en su sano juicio ha pensado que se podría utilizar ese dinero para ayudar a las familias necesitadas? Para paliar por ejemplo el impacto de la crisis en las familias con menos recursos, para ayudar a más alumnos con becas de comedor y luchar contra la desnutrición infantil, para tratar de bajar el índice de pobreza en la Comunitat Valenciana que es del 25%. Para todo ello ya se destina dinero, dirán algunos. ¿Pero es suficiente?
Dentro de 8 días hará un año que nos quedamos sin Canal 9, y hemos continuado con nuestra sociedad. ¿Acaso hace falta una nueva televisión? ¡Pues si! Esa es la infamia que vamos a escuchar a todos los dirigentes políticos del Partido Popular en las próximas fechas. ¿Y para qué? Pues muy fácil. Cuando se acercan las elecciones, aparecen en los últimos años multitud de televisiones que ofrecen los servicios a diferentes ayuntamientos, comarcas, zonas geográficas y un largo etcétera. Seamos realistas, no son más que un órgano de propaganda electoral al servicio del partido de turno. Lamentable!
Señores y señoras, esto es así. Estas televisiones aparecen antes y desaparecen una vez pasadas las elecciones ya que su objetivo ha sido amortizado y su coste es elevado para los dirigentes políticos. Soy y seré partidario de que haya una televisión autonómica, una que no este politizada, que sea plural, equitativa en sus coberturas audiovisuales, en valenciano y de gran calidad, pero no es eso lo que nos propone el estratega Rus. Cuando la infamia se antepone a las necesidades reales de las personas, lo único que se obtiene es un despilfarro de dinero público.
Firmado: Roberto Mortes

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